LOS EVANGELIOS POR TIERRA

En el Perú hay quienes, sin ninguna investigación y como si tuvieran una bola de cristal barata, opinan y hasta pronostican.

Por Dennis Falvy

En el Perú hay quienes, sin ninguna investigación y como si tuvieran una bola de cristal barata, opinan y hasta pronostican. De esos falsos gurús, chamanes y  farsantes, hoy está repleto el país. Para hacer una opinión en verdad seria, debemos partir por señalar que la  Economía pretende ser una  ciencia social que administra la escasez y la abundancia. Lo subyacente, entonces, es  que ella busca el “bienestar” de una comunidad. ¿Verdad que suena muy bonito? Tirios y troyanos suelen señalar que esa medida está en función del Producto Bruto Interno (PBI). Pero, ¿es esto cierto? No necesariamente. Hay cosas que atañen al PBI y otras que no. En primer lugar, este se liga a la producción de bienes y servicios por los “residentes” de un país, sean estos nacionales o extranjeros. Y de allí la confusión que hubo en México hace dos decenas de años cuando se instauró el NAFTA (North American Trade Agreement). El PBI mexicano se fue hasta las nubes, pues muchas empresas estadounidenses (maquiladoras, en su mayoría) se instalaron en ese país a fin de aprovechar las ventajas tributarias del Tratado. Hubo mayor producción, pero los excedentes salían de México.

Un segundo problema de reducir el “bienestar” solo a lo que dice el PBI, es que si una economía adolece de falta de empleo, no es lo mismo el crecimiento de un sector tecnificado que otro que produce con mucha mano de obra.

Existe un tercer elemento a considerar en el PBI: gran parte de este es “estimado” por el INEI, dado la informalidad de nuestra economía. Así, por ejemplo, no tenemos ni idea de cómo se estima el sector “servicios” que tiene a veces un valor mucho mayor que los sectores productivos. También se conoce, de buena fuente, que hay un intento del INEI por registrar la cada vez la  mayor producción de cocaína, pero a un nivel muy simple y subestimándola, a pesar de los estragos que causa en el “bienestar” de la población. Y ni qué decir de la minería ilegal, que causa tanto daño al medio ambiente y a las localidades en que ella se desarrolla.

UN  EJEMPLO SIGNIFICATIVO

En  la  época del primer gobierno de Alan  García,  la exposición de indicadores macro fue perniciosa. El Índice de Precios al Consumidor (que para todos los efectos se liga a la inflación), partía de una canasta de consumo que se auscultaba con periodicidad y medida solo para Lima, y para la denominada “familia promedio”, ignorando que este promedio avizora restricciones serias cuando hay diferencias grandes de demanda de consumo entre familias ricas y pobres.

Además de esta probable distorsión de no “segmentar la demanda”,  se usaba el índice de Laspeyres,  el cual solo  registra cambios en los precios pero no en las cantidades, las que asume como de consumo fijo. Así que si la canasta registraba que la familia promedio consumía, digamos, 10 pollos al mes. De esta manera,  la proporción del incremento del precio del pollo redundaba de manera notable en el índice inflacionario, al margen de que esta familia consumiera menos de esa cantidad o sustituyera el ave con el pescado.

Al no captar ese dato y al promocionar inmensas tasas de inflación que llegaban al 40% por mes, los precios de muchos productos que por las características del mercado podían subir,  pues simplemente se indexaban, aunque esa “inflación” no estuviera ligada a sus costos. Esto no quiere decir que no promocionando el índice o tratándolo de ajustar a uno como el de Fisher (que mide también cambios en las cantidades), no se hubiera llegado a una etapa híper inflacionaria. Pero esta manera de medir la inflación, de hecho, la magnificó.

Alan gurú

Por ello es que mucho de lo que discurre y trasciende sobre economía en los medios de comunicación es una verdad a medias y que, además, sostenidamente obedece a intereses de tipo comercial, ideológicos o a la propia ignorancia de los que opinan. Un hecho claro se vio cuando el régimen de  Fujimori subió en 1990 la gasolina en 4,800% (48 veces más, sólo de agosto a diciembre) y no pasó nada, pues estábamos enfrascados en virgencitas que lloraban o en tratar de meter a la cárcel a Alan García por el tema de los penales, o en creer en eso de la sustitución de cultivos por el tema de la  droga, medida que  fue bautizada como la “doctrina Fujimori”. Todo ello, en rigor, distraía al público. Es decir,  una impresionante abundancia de psicosociales que distorsionaban la realidad socioeconómica.

La Economía, entonces, no explica todo lo que los economistas dicen que ella meridianamente explica. Hay que tenerlo muy en cuenta cuando un gurú, con o sin su ‘bola de cristal’, se despache a sus anchas ante la vista y paciencia del algún cándido periodista de la TV peruana y eso promueva que la asignación de recursos o las decisiones que se tengan que tomar para ajustar la política económica no sea la adecuada y no tome en cuenta otro tipo de variables que le hacen a ella.

EL PENSAMIENTO WEBB

En este contexto, es menester advertir que el profesor Richard Webb viene recurrentemente sosteniendo que la Economía, como se le concibe por decenas de años, no es suficiente para entender el “bienestar” que ella busca. En su libro Conexión y despegue rural nos advierte que existe una alta correlación entre la ruralidad y la productividad. Y en base a encuestas en 176 distritos rurales de alta pobreza, comprueba que el despegue se ha efectuado hace dos décadas, explicándose, entre otros factores, por la construcción anual de kilómetros de caminos y, por ende, de vehículos que hacen servicios al interior del país; así como a la difusión del Internet y el acceso masivo al teléfono celular. Esto  reforzado por el avance de la electrificación rural.

Es más, hace un corto tiempo Webb publicó un artículo que va en contra de todo lo que señalan los “opinólogos” respecto al “desastre” de Cajamarca. Advierte que aunque repiten la cháchara de que esta región no gasta por falta de gestores, tanto en la región como en las provincias el gasto se ha triplicado en los últimos sies años. Para mayor abundamiento, muestra que de un presupuesto primigenio  para el año 2013 de S/ 1,937 millones, que fue ampliado a S/ 3,408 millones, Cajamarca gastó el 79% de este último, lo que significó el 139% del presupuesto original. Apunta Webb que la ejecución del presupuesto en la región, que era del 68% para el año 2001, subió también en un 80%; y que en los 127 municipios distritales, el gasto se ha incrementado en ocho veces, pese a que se dice que hay una falta de capital humano. Esto no quiere decir que Webb esté avalando el tema de los antimineros. Pero sí advierte que tanto el Gobierno como los proclives a este tipo de inversión no han estudiado la realidad. Máxime si alguien por allí pretendía que, al mismo estilo de Alaska, los de Conga les den dinero a las familias aledañas a la zona de  inversión minera como si la cosa fuera tan simple.

"Una última atingencia que Webb escribe en su artículo es el contraste que hace entre el PBI y el ingreso familiar en Cajamarca. Señala que desde el año 2007, este ingreso ha ido creciendo un 6.8% en promedio anual, casi el doble del promedio en el país".

«Una última atingencia que Webb escribe en su artículo es el contraste que hace entre el PBI y el ingreso familiar en Cajamarca. Señala que desde el año 2007, este ingreso ha ido creciendo un 6.8% en promedio anual, casi el doble del promedio en el país».

Una última atingencia que Webb escribe en su artículo es el contraste que hace entre el PBI y el ingreso familiar en Cajamarca. Señala que desde el año 2007, este ingreso ha ido creciendo un 6.8% en promedio anual, casi el doble del promedio en el país. Tal vez sea por ello que la minería no es percibida por los cajamarquinos como motor del desarrollo en su región. Como sea, es evidente  que hay que hacer mucha mayor investigación para optar por una clara y sana política económica que enrumbe a la región, la cual obviamente no es tarea de solo de profesionales de la Economía.

EN EL OTRO LADO DE LAS ORILLAS

Hace ya un tiempo, ADEX pidió una especie de Tratado de Libre Comercio Interno, haciendo una alegoría entre los aranceles e impuestos. El Leitmotiv de este planteamiento estriba en un cambio profundo en la política laboral, supuestamente llena de obstáculos para los empresarios y que impide su libre contratación, introduciendo costos adicionales a favor de  un “sector privilegiado” y promoviendo así una mayor informalización de los trabajadores con todo lo que esto acarrea. Demás está decir que la tímida ‘Ley Pulpín’  promocionada por este gobierno viene siendo rechazada por millares de jóvenes. ADEX, asimismo, sostiene que una inmediata baja del IGV en unos 2 puntos, así como del Impuesto a la Renta a la mitad, sería compensada por un incremento del 4.1% al 20% en los dividendos, así como por una mayor eficiencia recaudatoria. Parece que en esto el Gobierno sí les dio la razón, al menos en parte. En todo caso, Adex insistió en el cambio a la legislación laboral, dejando en claro que los 4 millones de trabajadores formales seguirían con su régimen, pero los potenciales 11.5 millones que trabajan en el sector informal tendrían un nuevo régimen laboral.

Como contraparte a lo esgrimido por ADEX, Humberto Campodónico —en La República— y Santiago Pedraglio —en Perú 21— se opusieron al planteamiento. Campodónico aludió a que ADEX quiere alterar los derechos de los trabajadores en cuanto a su modalidad de contratación y salarios. Señala que los empresarios no quieren entender que la informalidad es el producto de lo insuficiente que es la demanda por empleos en el país, debido a la falta de diversificación productiva.

Por su parte, Pedraglio  sostuvo que  los empresarios han vuelto con la cantaleta de que si se reducen los derechos laborales se incrementa la competitividad y se reduce la informalidad. Para rebatir ambos argumentos señala que la ley Mype tiene 10 años y la reducción de la informalidad es de apenas 3.2%, y enfatiza que siguen existiendo 87% de unidades productivas informales. Asimismo, dice que en el Foro Económico Mundial se midió la eficiencia laboral de varios países y Perú ocupo el puesto 51 de 144 países, y que Colombia y México anduvieron por el 80 y 121 respectivamente, mientras que Chile se ubicó en el 50.

Por lo visto,  los puntos de vista de ADEX y de los analistas citados se muestran irreconciliables. Y con lo que viene pasando con la ‘Ley Pulpín’, este es un tema de serio debate para las próximas elecciones, dado que este gobierno ha perdido “legitimidad económica”.

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«Hace ya un tiempo, ADEX pidió una especie de Tratado de Libre Comercio Interno, haciendo una alegoría entre los aranceles e impuestos. El Leitmotiv de este planteamiento estriba en un cambio profundo en la política laboral, supuestamente llena de obstáculos para los empresarios y que impide su libre contratación, introduciendo costos adicionales a favor de un “sector privilegiado” y promoviendo así una mayor informalización de los trabajadores con todo lo que esto acarrea. Demás está decir que la tímida ‘Ley Pulpín’ promocionada por este gobierno viene siendo rechazada por millares de jóvenes».

EL NEFASTO DUOPOLIO

Ya hemos señalado que entre agosto y diciembre de 1990 el régimen de Fujimori subió la gasolina en 4,800% (como 30 veces en agosto y un 60% adicional en diciembre de 1990); sin embargo, el consumo con el tiempo se restableció e incluso subió por el incremento del parque automotor. Como el Estado participaba con el 50% de la recaudación por impuestos a las gasolinas, la idea de ligar el precio de las mismas al indicador West Texas Intermediate (WTI) se hizo realidad. En consecuencia, con el paso del tiempo, los precios no solo de las gasolinas, sino del diésel fueron in crescendo. Lo tragicómico era que cuando el WTI subía, los precios ex planta y en grifos se ajustaban hacia arriba. Cuando pasaba lo contrario —es decir, bajaba el WTI—, estos precios  ni se movían. Pero sucede que por una serie de motivos ligados al relativamente reciente descubrimiento del shale oil, al incremento de los inventarios mundiales y a los problemas que existen en Medio Oriente, además de la reconversión de la industria automotriz en general, el WTI bajó de niveles punta de US$ 145 el barril a US$ 100, para recientemente situarse a US$ 60 y con tendencia a la baja. La respuesta inmediata de la burocracia de Petroperú fue inusitada al no bajar los precios. Señalaron que ellos compraron inventarios caros y que, además, la metodología de fijar  precios de OSINERGMIN no era la adecuada. Algo increíble y en las narices de Humala, quien prometía en su campaña el absurdo de que bajaría el balón de gas a 12 soles. Con el correr de la semanas ya algún ajuste se han hecho y  Humberto Campodónico ha salido a defender a Petroperú señalando que son los impuestos lo que no permiten un ajuste mayor hacia abajo del precio de los combustibles y no esta controvertida empresa estatal.  En todo caso, dentro de uno de los paquetes de la reactivación el MEF ha dispuesto reducir parte del Impuesto Selectivo para así bajar el precio de los combustibles. Sin embargo, queda claro que hay una enorme falla en el sistema que permite que la burocracia de Petroperú y por ende el duopolio con Repsol, hagan lo que les dé la gana con el precio de los combustibles.

LAS  BENDITAS RESERVAS

Otra especie de ‘elefante blanco’ que se le paso a los gurús y farsantes, es el tema de las Reservas del Banco Central. Pocos han mencionado que mucho de ellas no se explica por el tema de la Balanza de Pagos, sino por los ahora clausurados “Quantitative Easing Money”, que ha sido la increíble manera en que la FED de los EE.UU., aunado a una tasa de interés de casi cero, han manejado su espantosa crisis del año 2008. Ha habido algunos que incluso señalaban que el sol era fuerte en relación al dólar. ¡Qué barbaros!

Y es que en realidad, hasta la saciedad se ha promocionado el tema de las Reservas en el Banco Central como un indicador de prosperidad y eficiencia de nuestra economía. Si bien es cierto que el instituto emisor cuenta con buenos profesionales, todos conocemos que estuvo dirigido prácticamente en toda lo que va del presente gobierno con la mitad de su Directorio por la ineptitud del actual Congreso, al que incluso se le acusó de haber fomentado una “repartija política” de los puestos para esta institución y las plazas del Tribunal Constitucional y de la Defensoría del Pueblo.

El caso es que mucho de lo que se tiene en reservas obedece al “señoreaje”  del que gozan los bancos centrales y que les permite emitir, cuidando los riesgos de inflación, moneda doméstica a costos cercanos a cero. La inmensa emisión de dólares de parte del Federal Reserve (FED) norteamericana para comprar bonos y así solucionar sus graves problemas derivados de la crisis subprime del 2008, llegó a tener un “Quantitative Easing Money” de US$  85,000 millones por mes, junto a una tasa de interés cercana a cero. Hoy, con el “tapering”, esta cifra se ha diezmado y acabó con esa herramienta. De allí los ajustes que se vienen sintiendo con el dólar, lo que sumado al tema del petróleo, harán muy difícil que los movimientos de Putin y China contra el billete verde puedan contrarrestar el poder de los EE.UU. para hacer lo que les viene en gana con su política monetaria.

Lo trágico  de este episodio es que algunos analistas señalaban que el cada vez menor valor del tipo de cambio en el Perú denotaba un sol fuerte;  incluso se pronosticaba  —por un par de irresponsables opinólogos— que el tipo de cambio se acercaría a los S/. 2.20 para finales de este año, ignorando que la FED ya no podía sostener sus Quantitative Easing, como en efecto ha sido el resultado.

Otro aspecto en este tema, y que jamás se ha discutido pese a mis personales advertencias, es la tenencia de nuestras reservas en su mayoría en dólares; siendo la reserva en oro casi nada. Es verdad que el oro, luego de llegar a precios de US$ 1,700 la onza troy, ha bajado sustancialmente y hay quienes predicen que incluso podría bajar aún más. Sin embargo, hace unos años su nivel era muy bajo y se pudo hacer una excelente inversión en el metal amarillo, tal cual lo hiciera en el año 1980 don Manuel Moreyra Loredo con el metal plata.

Cabe aquí hacer una digresión. No todas las Reservas son del Banco Central. Parte de ellas son los depósitos del Gobierno y los encajes que los bancos depositan en el mismo. Es así que la  denominada “Posición de Cambio” es la que mejor mide la disposición real del instituto emisor. Asimismo, mucha gente confunde o cree que las reservas pueden ser utilizadas para gastos corrientes o por el Gobierno. La Constitución y la ley del BCRP prohíben tal fin.

LAS AFP

Este sistema es perverso. Desde su inicio mostraba confusión. Pero aprovechándose de la ignorancia de supuestos líderes de opinión y de la viveza de empresarios que querían financiamiento barato y oportuno, ha durado 22 años. Más de dos décadas en las que los accionistas se reparten utilidades; la plana directiva gana suculentos sueldos; muchos empresarios se financian emitiendo bonos; se saca ahorro nacional para alimento de inversión en el exterior; y las compañías de seguros pasan piola, embolsicándose primas capturadas que les ha dejado, además, ganar ingentes cantidades con la  denominada “Renta Vitalicia”. Pero la codicia y la entrada de una AFP chilena los abrumó. Trataron de capturar a los trabajadores independientes sin miramiento alguno y por supuesto avaladas por una mayoría de congresistas que de finanzas saben poco o casi nada. Solo repiten lo que su “sentido común” les advierte: “Hay que ahorrar para la vejez”. Como si nadie en el Perú lo hiciera. Y como ya es obvio, nuestros políticos y reguladores dejan que la  contraparte, es decir, los créditos, se expandan sin límite y a tasas de más del 40% de interés efectivo anual.

Pero las AFP perdieron la batalla contra los trabajadores independientes, pese a que contrataron a un economista que ha hecho de todo y que no tuvo empacho en mentir diciendo que la rentabilidad era del 12% anual. Lo cual fue falso y ha sido públicamente desmentido y aceptado. Ya economistas de una universidad solvente han señalado que el sistema es un fracaso, pues de cada 4 trabajadores solo uno es formal. Además, las pensiones son ridículas. Para colmo de males,  la  exsuperintendente Lorena Masías señaló que un trabajador que percibe el salario mínimo, es decir, S/. 750 mensuales,  lo que equivale  a un aporte de S/. 900 por año (además del pago de comisiones y seguro), y que aporta 20 años con una rentabilidad promedio anual del 5%, tan solo recibiría S/. 177 mensuales. Y si aporta 40 años, S/. 625 soles. ¡Qué crimen, ¿no?!

Pero hay más cosas que han salido al fresco. El profesor Jorge Rojas de la Universidad Católica  ha señalado que a esa rentabilidad hay que restarle la inflación y la comisión de la AFP,  con lo cual cae al 5%. ¡Ojo!,  allí no se  ajusta aún la prima de seguro y lo que han dejado de pagar los empleadores públicos y privados, que el mismo sindicato de las AFP estimaba en 10,000 millones de soles; es decir, un 10% de todo el fondo que hay en 22 años.

Otro economista, Carlos  Palomino, ha escrito en el diario Gestión que el Índice Industrial Dow Jones de New York (DJIA) dio en los últimos 4 años un retorno del 68.4% (14% anual), mientras que las AFP para su Fondo 3 (el de más riesgo) solo 21.71% (5.03% anual). Advierte, además, que la concentración de fondos en el exterior es del 86% en Fondos Mutuos, y como todo el mundo sabe, no se necesitan de conocimientos profesionales para invertir en esta modalidad. ¿A santo de qué, entonces, pagar tan elevadas comisiones?

Adicionalmente, al decir de la economista Alejandra Zegarra, la obligación previsional disminuye el bienestar y hace que cuando un trabajador, al que compulsivamente se le baja su consumo, acuda a un crédito para sostener el mismo, este le cueste 5.5 veces lo que le da su retorno de AFP.

Finalmente, economistas-investigadores del nivel de Juan Mendoza y Bruno Seminario de la Universidad Pacífico han señalado, con base en un estudio de toda la existencia de las AFP, que este sistema es un fracaso por varios motivos. Entre ellos, como ya se mencionó, que en el Perú solo 1 de cada 4 trabajadores tiene jubilación; que de los más de 5 millones de afiliados, ni la mitad pagan sus aportes; que las pensiones no llegan ni a la mitad del sueldo; que este aporte daña aún más la planilla y favorece la informalidad; y que es falso eso de que los trabajadores no ahorran, pues es es un invento que no tiene estudio ni base científica. Y, finalmente, que la solución es una pensión contributiva mediante el 10% de lo que se recauda por IGV.

Acorralados y preocupados por un planteamiento que puede tener cosas a favor y en contra, los que llenan sus bolsillos o ideología con el sistema de las AFP, contestaron con insultos y cálculos matemáticos absurdos de que se tendría que subir el IGV en 5 puntos para dar una pensión universal de 200 soles y que, además, ella se “politizaría”. Han llegado, incluso, a señalar que la Universidad del Pacífico no tiene nada que hacer en ese planeamiento y que ello es una “irresponsabilidad” de algunos profesores —los que investigaron el tema—. ¡Qué tal cobardía de esta gente! ¿Con qué derecho se arrogan el nombre de dicha universidad para despotricar de dignos profesores, quienes sólo están presentando una propuesta para el debate?

Es por demás advertir que los que se vienen beneficiando en demasía con este sistema por largos 22 años harán lo imposible por mantener el statu quo. Utilizaran  intensamente sus lobbies y “falsedades” para que todo quede igual. Pero ya un montón de gente tomo nota de varias cosas. ¿Cuál es, por ejemplo, el sustento para que a los 65 años el jubilado no pueda sacar ni siquiera un sol de su fondo, si es que se da la desgracia de que él o sus familiares desarrollen una enfermedad terminal? Felipe Morris Guerinoni, uno ligado ampliamente al plano asegurador y personaje de los más irrespetuosos en relación al estudio de los profesores de la Pacífico, señaló en un programa de TV que en un caso como ese, el jubilado de 65 años podía usar dicho fondo como garantía para un préstamo bancario. ¿Realmente así piensan estos fulanos, llenos de “emoción social”? Tal vez por ello y “poniendo su respectivo parche” Danny Shydlowsky, el Jefe de  la SBS,  declaró hace unas semanas que hay que relajar algunas rigideces del sistema pensionario. Sin embargo, el tema se ha enfriado y la SBS licitó nuevamente la cobertura de seguros para los planillados.Lo insólito es que la prima subió en lugar de bajar y las explicaciones fueron increíbles. Que la siniestralidad había subido. Que no importaba el precio, sino la transparencia. Y que, al final, este es un mercado libre. La verdad es que los banqueros y aseguradores hacen lo que les viene en gana.

LA BOLSA DE VALORES LIMEÑA

Hace algo más de una década se señalaba, ignorando su tamaño, que la Bolsa de Valores de Lima era una de las de mayor rentabilidad en el mundo. Y en cierta forma era cierto, pues la Bolsa es básicamente minera y como se sabe los precios internacionales de los minerales tuvieron su auge en esa época. Pero en la actualidad la cosa ha variado sustancialmente. En primer lugar, se instauró un absurdo impuesto a las ganancias que ahuyentó a un montón de inversionistas. Cada vez las AFP invirtieron menos en acciones e incluso se deshicieron de ellas, y entonces los Índices General y Selectivo han bajado desde la asunción de Humala de manera notoria y hay un montón de acciones que se han derrumbado por diversos motivos, como es el caso de Candente Copper, que de cotizarse a más de 2 dólares, hoy no llega ni a ocho centavos; así como Maple Energy, que alguna vez cotizó a US$ 5 y hoy en día no llega ni a  un centavo de dólar y ya no negocia. Todo un caos y nadie hace nada.

LA LARGA ESPERA DEL FONAVI

Un acápite increíble es el tema del FONAVI. Innumerables extrabajadores que están en la denominada tercera edad, que  han sido manejados y manipulados por años y que encima ganaron en todas las instancias e incluso en un referéndum, se quedaron atónitos cuando el ministro de Economía y el propio Humala señalaron que por culpa del Tribunal Constitucional, que amplio el padrón de fonavistas hasta agosto del 2018, no se podía pagar lo ofrecido,  pues no se conocía cuántos más se apuntarían. Esto, evidentemente, causó una conmoción en los extrabajadores. No obstante, a tan sólo unas horas, el propio Tribunal señaló que no había impedimento alguno para pagar a los ya registrados y en todo caso para los nuevos había, según los propios responsables de manejar este tema, dinero por recuperar.

COROLARIO

Se me acabó el espacio y quedaron muchas cosas en el tintero, como el tema minero,  donde se evidencian los enormes problema de tener un sistema jurídico (con su Poder Judicial, arbitral, Ministerio Público y Tribunal Constitucional) que la verdad deja mucho que desear por su lentitud, amontonamiento de casos y posible corrupción, lo que de hecho viene atracando cualquier proceso de bienestar económico.

Ni que decir del horroroso problema de la  regionalización, en que la gran irresponsabilidad de los políticos por ganarse algunas palmas trastocó departamentos en regiones. También preocupa la Policía, a la cual hemos visto, por ejemplo, que ha venido siendo amparada por el Poder Judicial para retornar a sus labores pese a graves faltas que habían determinado la expulsión de algunos de sus miembros. Y para ahondar en sus males, no se resuelve aún el tema de que un número de la Policía trabaje un día sí y un día no para el Estado. Y ni hablar del Congreso y de la inmensa burocracia pública que todo lo relativiza y que cada día crece más.

Todo esto que he mencionado ata de manos a la economía. Y es por ello que, por más alto PBI que se tenga, por más rentable que sean las empresas, por mayor recaudación que haga la Sunat y los municipios, todo eso sirve de poco o casi nada si no hay liderazgo, transparencia, conocimiento y probidad, entre otros valores necesarios. Los evangelios están en el suelo. ¿Habrá quienes los levanten, limpien, muestren y, de manera ordenada y justa, luchen por su cumplimiento? Está por verse.

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