MORALINA MADE IN PERÚ

Pusieron a jalones a la mujer en medio del grupo. La habían sorprendido haciendo su trabajo: la prostitución. Entonces los fariseos se dirigieron al nazareno y citándole la ley de Moisés que mandaba apedrear a las mujeres que comenten adulterio, le preguntaron qué hacer. El hombre, que con su muerte habría de cambiar la historia de la humanidad toda, dijo: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Y el grupo, que no pudo saciar su sed con la sangre de la prostituta, se fue dispersando de a pocos.

La historia es harto conocida (aunque no entendida por ciertos pastores parlamentarios). Sin embargo, de haber sucedido en el Perusalem moderno, seguramente el pueblo le lanzaba hasta las castañedistas rocas de la Costa Verde.

Viendo el fuego cruzado entre políticos de diversos bandos, estos días he venido un poco reflexionando sobre el exceso de moralina del cual padecemos —me incluyo, aunque me sale involuntario— muchos peruanos. La imagen pública, el “qué dirán”, lo que vistes, lo que comes, si te acuestas con gente de tu género o si no lo haces con nadie; si eres madre soltera, divorciada o violada; si no abortas o “decides decidir”. En fin, ello parece serlo todo. Gran pasatiempo y costumbre inveterada entre los nuestros es levantar el dedo hacia el ojo ajeno, y olvidar que la viga ya nos atravesó el cráneo. Aunque aún era muy niño, recuerdo el ardoroso debate de la segunda vuelta entre Mario Vargas Llosa (MVLL) y Alberto Fujimori en 1990. Años después, caído el régimen fujimorista y conocidas sus tropelías, revisé el video con detenimiento para un reportaje, y se me hacía surreal ver como Fujimori hizo en su gobierno las medidas propuestas por el novelista y que el ingeniero rebatía con todas sus artes. Una de ellas fue acusar a Vargas Llosa de haber “fumado marihuana” cuando tenía 14 años, de adolescente. Pasados los años, vimos como uno usurpó funciones de fiscal cuando fue presidente. Pero MVLL se fumó un ‘tronchito’. Uno fue condenado a 25 años de presión por el asesinato de 25 personas y dos secuestros. Pero MVLL se fumó un ‘bate’. Uno se declaró culpable por haber entregado a Vladimiro Montesinos 15 millones de dólares de los dineros públicos. Pero MVLL se fumó un ‘joints’. Uno fue condenado por desviar fondos de las Fuerzas Armadas y del SIN para comprar líneas editoriales de los diarios chicha. Pero MVLL, quien se ganó un premio Nobel, ¡se fumó unos ‘porros’! Qué horror, con ese novelista ni a misa.

Hasta que no miremos y asumamos críticamente nuestras propias imperfecciones, seguiremos viendo las mismas en los otros, y con lente de aumento. Pues de eso se trata, de trasladar las culpas al otro, puesto que duele mucho verlas en uno mismo. Y una vez puestas en el espejo del otro, allí ya no duele tanto darle en el suelo (en psicología esto tiene un nombre, que no me acuerdo). ¿Quién, acaso, no se ha pasado una luz roja?, ¿quién no ha orinado en la calle?, ¿quién no ha burlado colas?, ¿quién no ha sentido envidia?, ¿quién no ha mentido?, ¿quién, en suma, no ha callado? Personalmente he hecho esas cosas y más. Y por seguro dejo muy por lejos a Vargas Llosa con sus tronchitos. Sin embargo, yo no aspiro a la santidad; apenas, en mis sueños más onanísticos, alguna vez he pensado en la mundana presidencia del Perú. O, en todo caso, a ganarme unos juegos florales en categoría novela corta. Qué aburrida debe ser la santidad.

Así pues, queridos fariseos, unos 1950 años después del nazareno, William Anthony Colón nos recordó cantando, y en tono de salsa: “Hay que tener compasión, basta ya de moraleja. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y, según parece, Willie Colón sabía de lo que hablaba, o cantaba; pues todo indica que lleva 40 años interpretando un tema que no le pertenece, sino que es de un peruano. Tampoco, tampoco, Willie.

Por Eduardo Abusada Franco
Publicado en Diario 16 el 06.06.2015

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