¡QUÉ PISADO ES EL PISADO!

No era mi intención hacer verso barato con el título de esta humilde columna, solo hacer ver que tan simple es ser malcriado y faltoso. ¿Le hace gracia al presidente Humala que pase a la posteridad como el ‘cosito’, ‘saco largo’, ‘felpudo’? Por su puesto que es una malacriadez llamarlo así, dado que por su alta investidura representa a la nación; en consecuencia, acá cito solo tales epítetos a manera de ejemplo.

Que el presidente tenga una crisanta a su lado, no es asunto nuestro, claro está. Tampoco decimos que sea el caso. Solo hago referencia a lo dicho en vista que Ollanta hace pocos días le hizo ‘bullying’ a un periodista por ser gordo. “¡Qué pesado es el gordo!… Primero baja de peso y de ahí hablamos”, contestó cuando el reportero le consultaba sobre el nombre de quién reemplazaría a Ana Jara (por cierto, cómo hacía para “hablar” con su premier, pues muy esbelta que digamos no estaba).

Por lo visto, el presidente no entendió el estribillo de esa canción argentina que dice: “La pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno, alegre y divertido, sos un gordito simpaticón”. Y a estas alturas, tampoco sé si entienda que la gordura no es un tema de chiste, sino una una enfermedad, y que con sus comentarios solo alimenta estereotipos que hacen que a muchos niños les hagan ‘bullying’ en el colegio por ser gordos. En fin, dejando de lado su peculiar forma de “respetar” a sus compatriotas, acá un gordito —‘llenito’ para ser exactos, aunque “Obesidad 1” dicen mis exámenes médicos—, quiere dejar en claro que estar entrado en carnes tiene algunas ventajas. Veamos:

  • Puedes ir cómodamente en buzo a una reunión medianamente formal, y todos entenderán por qué te zurras en la etiqueta social.
  • En invierno no tienes tanto frío, porque una cálida capa de grasa te cubre.
  • Evitas la flojera de amarrarte los pasadores, pues como te es difícil agacharte y llegar a tus pies, solo usas mocasines.
  • Cuando hay una comida, y ven tu volumen, te sirven más.
  • Si además eres alto, la gente lo piensa dos veces antes de buscarte bronca.
  • En el intercambio de regalos de Navidad, tendrás bonitos rascadores de espalda, pues tus compañeros de trabajo asumen que no llegas con el brazo hasta la mitad del lomo. Es cierto.
  • Cuando juegas fulbito siempre te ponen de arquero. Y siempre falta un arquero en las pichangas. Por tanto, nunca te quedarás sin jugar.
  • Tu pareja tendrá más carne de donde agarrarse.
  • En la combi, buses y otros servicios, la gente evita sentarse a tu lado puesto que creen que los arrinconarás. En consecuencia, viajarás más cómodo pues tienes más espacio para ti.

Podría enumerar más cosas que solo los gordos apasionados entendemos. Pero lo que importa realmente es que el presidente comprenda lo burdo de sus ideas. Pero el hombre dale que machaca y machaca con el mismo tema. Desde el inicio de su gestión el asunto lo tiene obsesionado. Todo el que no le gusta es “gordo” (tampoco le gustan los pelucones, por lo que algunos estamos doblemente discriminados). Humala cree que expresarse así lo hace ver como un hombre con ‘pantalones’. Allá él, pasará al final de las comparsas de la historia de este país como el presidente cuya mayor obra fue ser flaco. Pensándolo bien, tal vez huir de los sartenazos en la cabeza es un buen ejercicio. En fin, ya me dio hambre. Aunque es Semana Santa, iré por unos buenos chicharrones… de chancho, no de esos que uno recibe bajo la mesa desde países petroleros. ¿Me dejo entender?

Por Eduardo Abusada Franco / @eabusad 

Publicado en diario Karibeña el pasado 04 de abril de 2015.

Comenta en Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *